El bioterrorismo en la historia
Pese a que la Convención de Armas Bacteriológicas de
1972 prohíbe el desarrollo y la posesión de armas biológicas, existen informes
que denuncian su incumplimiento. En 1995, la CIA reveló que al menos 17 países
fabricaban armas biológicas.
Armas aterradoras
El 21 de enero de 1999 el expresidentes
norteamericano Bill Clinton manifestó en una conferencia de presa: “Ni siguiera
las armas nucleares o las armas químicas son tan aterradoras como la guerra
bacteriológica. Aunque un ataque químico sería finito, un ataque biológico se
extendería por la tierra, sobre todo si los perpetradores liberaran un agente
contagioso que no fuera identificado rápidamente, ni tratado de manera
adecuada. Un ataque con gérmenes, sería un regalo que va de mano en mano”.
Las toxinas biológicas son cientos e incluso miles
de veces más letales por unidad de peso que cualquier agente químico. Se estima
que un arsenal biológico puede ser producido en un espacio de no más de cinco
metros cuadrados y con una inversión relativamente baja en equipo. Por esto,
“la bomba atómica de los países pobres” puede ser desarrollada por cualquier
país a un costo muy bajo. Sin embargo, los más importantes centros de
investigación y producción los tienen las potencias mundiales.
Muestras de la biotecnología aplicada al terrorismo,
especialmente en el campo de la ingeniería genética fueron los trabajos de
equipo militar ruso de investigación que manifestaban haber podido restructurar
la legionella modificada con genes de mielina, tal que aunque el microorganismo
fuera eliminado, aún permanecería en el paciente síntomas de parálisis y daño
cerebral como reacción posterior por la infección de esta cepa de Legionella
recombinante.
Países
observados
- Estados Unidos
- Italia
- Bulgaria
- India
- Pakistán
- China
- Israel
- Rumania
- Corea del Norte
- Irán
- Rusia
- Cuba
- Irak
- Sudáfrica
- Egipto
- Libia
- Taiwán
- Costa Rica
- México









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